Una mujer colombiana solicita la eutanasia para dejar de sufrir, tras un ataque con ácido que le cambió la vida

María Consuelo Córdoba, una colombiana de 58 años que sufrió un ataque con ácido hace 26 años en Bogotá, cuenta desde hace cuatro años con autorización para acceder a la eutanasia, según confirmó la EPS Capital Salud.
La mujer ha vivido durante décadas con las consecuencias físicas y emocionales de la agresión. En el año 2000, el hombre con quien había mantenido una relación durante aproximadamente 18 años llegó hasta el lugar donde ella se encontraba y le arrojó ácido en el rostro.
El ataque le provocó graves heridas y la obligó a permanecer más de tres años hospitalizada. Desde entonces, ha enfrentado múltiples intervenciones quirúrgicas para tratar las lesiones ocasionadas por las quemaduras.
En declaraciones recientes al medio eltiempo.com, Córdoba también recordó que antes del ataque había sido víctima de violencia física dentro de su relación. Según su testimonio, el hombre la golpeaba y llegó a amenazarla cuando ella decidió trasladarse a Bogotá para buscar mejores oportunidades laborales.
Después de la agresión, el señalado responsable huyó y, de acuerdo con el relato de Córdoba, permaneció durante más de un año en el departamento del Chocó. Posteriormente fue localizado y trasladado a Bogotá, pero ella asegura que el proceso judicial no tuvo los resultados esperados.
Capital Salud confirma la autorización
Ante la atención que ha generado el caso, Capital Salud aseguró que mantiene comunicación directa con Córdoba y que continuará garantizando su atención médica.
La EPS aclaró que la mujer no está esperando actualmente una autorización para acceder a la eutanasia, pues cuenta con una carta emitida hace cuatro años para dicho procedimiento.
La entidad explicó además que ha recibido múltiples atenciones médicas, incluidas intervenciones quirúrgicas relacionadas con las lesiones sufridas en el ataque.
Capital Salud indicó que continuará acompañando a Córdoba con respeto, humanidad y dignidad, mientras que la decisión final sobre el procedimiento corresponde a su voluntad.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la eutanasia y plantea preguntas profundas sobre cómo responder al sufrimiento, especialmente cuando una persona ha vivido durante años con las consecuencias de una experiencia traumática.
Desde una perspectiva cristiana, la historia también invita a recordar el valor de acompañar a quienes atraviesan dolor profundo, defender su dignidad y brindarles apoyo, compasión y esperanza en medio de circunstancias que pueden parecer difíciles de soportar.
Fuente: CBN
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