Transexual: “El lobby LGBTI manipula a los niños para cambio de sexo”

3/03/2016 02:33:00 p. m. luimegar 0 Comments



Obligar a los niños a vestirse de niñas y a éstas de niños puede arruinar para siempre su equilibrio emocional y ayudar a introducirlos a problemas de alcohol, depresión y otros trastornos. No lo dice un científico, o un catequista, sino una víctima de esto.

Se trata de Walt Heyer, quien sufrió esa presión en su infancia, por lo que acabó cambiándose de sexo, pero que siendo ya adulto, ahora ha logrado superar su problema de transexualidad, después de un verdadero calvario que conllevó un divorcio y el abismo de la adicción al alcohol.

Recientemente, el portal Actuall narraba el caso de Walt Heyer, ahora Laura Jensen, que criticó la película de temática transexual ‘La chica danesa’ y que a sus 62 años se arrepiente de haberse sometido a un cambio de sexo.

Ahora, Heyer ha publicado una carta abierta en The Public Discourse, dirigida a los colegios estadounidenses, en la que critica las medidas que quieren imponer en la comunidad escolar sobre los baños unisex o los vestuarios a elección propia.

Sabe de lo habla, la suya no es una reflexión teórica, sino basada en su experiencia personal.

Mis padres me llevaban a casa de mi abuela, ellos no tenían ni idea, pero mi abuela, a mis cuatro años de edad me obligaba a ponerme vestidos de niña, todavía me acuerdo el vestido de color púrpura que me ponía nada más llegar. Mi vida ha sido confusa, llena de dolor, abuso de alcohol y hasta un cambio de sexo innecesario. Mi vida la destrozó un adulto que me manipulaba. El cambio de sexo es una aparente victoria a corto plazo, pero es un dolor que cargarás toda tu vida, manifestó Heyer.

La historia de Walt / Laura está marcada por la disforia sexual, la contradicción entre su sexo biológico y su identidad de género.

He decidido contar mi historia porque los medios de comunicación muestran a los niños ‘transgénero’ como un ‘producto de televisión pulido’, declaró.

En la carta afirma que las personas transgénero sufren de enfermedades mentales, tendencias suicidas y una mortalidad temprana.

A través de su blog, ‘Sex Change Regret’ denuncia cómo el sistema educativo con ayuda de los gobiernos está arriesgando la salud mental de los niños.


El lobby LGBTI se está financiando con dinero público para promover sus derechos en los colegios. Creen que están logrando que los niños descubran quienes son, pero la verdad es que sólo son niños y lo que consiguen son pequeños robots que hacen lo que ellos quieren, manipulan su mente para que cambien su sexo, denuncia.

La influencia en la niñez

Walt / Laura afirma que los niños están siendo bombardeados por la atracción del mismo sexo y les introducen pensamientos contrarios a su sexo biológico. 

El autor afirma que la niñez marca el resto de la vida de un adulto.

El entorno familiar, el colegio o la televisión marca la vida del pequeño, los padres deben tener unos valores firmes para combatir las ideas que van a intentar implementar en la mente de su hijo. Cuando me vestía de niña, mi abuela me halagaba tanto que comencé a pensar que para ser aceptado tenía que ser una niña”, expresó.

El sufrimiento de Walt empezó a los cuatros años, cuando su abuela le pedía que no revelase a sus padres que le obligaba a ponerse vestidos,”será nuestro pequeño secreto”, le decía siempre. No sabía que pensar en aquel momento, “durante la semana era un niño normal, pero cuando me vestía de niña, mi abuela me halagaba tanto que empecé a pensar que para ser aceptado tenía que ser una niña”, afirma en la carta.

Llegó a ser algo tan normal que me llevaba los vestidos a mi casa para ponérmelos a escondidas. Pero un día mi madre nos encontró y sentí que les decepcionaba porque no era un hombre, asegura.

La pesadilla de Walt / Laura empeoró con la llegada de su tío Fred:

 Después de saber mi secreto empezó a burlarse de mí y me bajaba los pantalones. Yo tenía 9 años por aquel entonces y no sabía defenderme y mi ansiedad iba creciendo, me daban cambios de humor muy bruscos y solía comer desesperadamente, relata con crudeza.

Pero el suceso que más le marcó fue un intento de agresión sexual, que ahora cuenta:

Un día mi tío Fred me llevó a un camino de tierra detrás de mi casa y me quitó la ropa. Estaba aterrado. Por suerte no llegó a hacerme nada porque salí corriendo, pero cuando se lo conté a mi madre me tachó de mentiroso: ‘Es imposible que tío Fred haga eso’, dijo.


Así pasó sus años de colegio con aparente normalidad. Fue a la universidad, estudió ingeniería aeroespacial, tenía una carrera prometedora e incluso a los 36 años se casó. Lo tenía todo: una carrera, una familia, pero tenía también un gran secreto no era capaz de librarse de él: la sensación de ser mujer. La semilla que sembró su abuela lo perseguía. A espaldas de su mujer empezó a travestirse por las noches y a tomar hormonas femeninas.

Llevaba una doble vida, empezó a beber demasiado y terminó en un centro de desintoxicación. Su mujer, que creía que sólo tenía problemas con el alcohol, le pidió el divorcio.

Fue entonces cuando acudió a un psicólogo experto en estos casos y le diagnosticó la disforia. Le dijo que su única cura era que se sometiera a un cambio de sexo, que así conseguiría alcanzar el sueño de su vida, por lo que a sus 42 años, Walt Heyer se convirtió, al menos físicamente, en Laura Jensen.

“Aparentemente estaba bien, porque estaba escondida detrás de ropa, maquillaje y tacones, pero era solo un encubrimiento, no estaba curado”. Habían pasado tres años desde que se convirtió en Laura para que sus demonios volvieran “me sentía destrozado por dentro, me di al alcohol de nuevo, pensé incluso hasta en el suicidio”, confiesa.

Los ‘expertos’ en identidad de género le aseguraban que sólo necesitaba más tiempo para adaptarse

Laura acudió a más psicólogos ‘especialistas’ en identidad de género y todos le aseguraron que solo necesitaba más tiempo para adaptarse a su nueva identidad. Por otro lado, acudió a un centro especializado y consiguió superar su alcoholismo.

“La sobriedad fue mi punto de inflexión para superar mi vida como transgénero”, afirma Jensen. Para ayudar a otros alcohólicos, entró en un programa universitario para estudiar ‘Psicología del alcohol’.

Allí trabajó junto a un médico que le reveló un nuevo diagnóstico, “Me dijo que llevaba observándome un tiempo y que tenía ‘trastorno disociativo’”. El médico le recomendó acudir a un psicólogo generalista. “Cuando acudí a un psicólogo ‘normal’ me diagnosticó una pérdida de identidad grave por mis traumas de mi infancia, me dijo que con terapia volvería a encontrarme a mí mismo”, asegura.

Se enfrentó a su psicólogo y éste le confesó que no debería de haberse hecho la cirugía de cambio de sexo.

Se sentía liberado al fin, pero también enfadado: “Era enloquecedor, porque ningún médico me había ayudado hasta ese momento y los psicólogos de identidad de género no tenían en cuenta mi infancia. Sólo veían que me tenía que volver mujer para ser feliz”.

Años después, volvió a hablar con el psicólogo que le recomendó el cambio de sexo, que le admitió que se equivocó.

Hoy Walt se siente liberado, vive una vida libre de alcohol y vestidos púrpuras. Aunque no puede revertir la cirugía a la que se sometió, trata de concienciar a padres y a niños para que no comentan el error que carga a sus espaldas para siempre.

Por eso ha escrito la carta en la que advierte del grave peligro para el desarrollo psicoafectivo tienen los programas para que los niños varones se vistan de niñas y viceversa. Se empieza con estos juegos, aparentemente inocentes, y se acaba en el psiquiatra.

Lo inquietante, ahora, es que estos planes para ofrecer a los niños el cambio de sexo, son impuestos por las autoridades, a través de los programas escolares.

Fuente: Tiempos Proféticos







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