Las Pruebas

1/08/2016 11:21:00 a. m. luimegar 0 Comments



Si Usted es creyente, es muy probable que no necesita que se le diga que las pruebas son parte de la vida cristiana. Eso es algo que ya lo sabe porque ya las ha experimentado.

¿Cuál fue su reacción? ¿Pensó que se trataba simplemente de mala suerte? Como si para los creyentes existiera la suerte. ¿Pensó que Dios le estaba castigando por algo malo que había hecho? Hoy vamos a ver que otra característica de la vida auténticamente cristiana es entender el propósito de Dios para las pruebas.

Antes de seguir hablando de pruebas, permítame dejar bien en claro que las pruebas son circunstancias aparentemente adversas que sobrevienen a nuestras vidas sin que las hayamos buscado. Las pruebas siempre provienen de Dios y son enviadas con un propósito muy especial.

Si no logramos ver las pruebas como Dios las ve, jamás podremos ver las pruebas como algo para nuestro bien. Las pruebas son nuestros aliados, no nuestros enemigos.

Permítame por tanto darle un enfoque de lo que son las pruebas a la luz de lo que enseña la Biblia.

En primer lugar, las pruebas son los peldaños que nos permiten ascender a la excelencia del propósito de Dios para nuestras vidas. Dios tiene un propósito para cada uno de los que somos de él. Dios anhela que cumplamos con ese propósito. Dios usa las pruebas para ayudarnos a cumplir con su propósito.

El mejor ejemplo de este propósito de las pruebas es el caso de José. La fascinante historia de este hombre cubre una buena parte del libro de Génesis. Allí vemos que José fue odiado por el resto de sus hermanos, eso fue una prueba para él.

Más tarde fue vendido por sus hermanos en calidad de esclavo. Eso fue otra prueba para él.

Después fue encarcelado injustamente. También fue una prueba muy difícil para él.

Pero eventualmente, luego de una serie de interesantes eventos, José llegó a ser nada más y nada menos que el hombre de confianza del rey del imperio más poderoso del mundo de su época. Estando en esta posición, José fue utilizado por Dios para preservar la descendencia de Jacob.






Cuando los hermanos de José tomaron conciencia de que aquel a quien vendieron en calidad de esclavo había llegado tan alto, temieron grandemente por su vida. Pensaban que José tomaría venganza contra ellos por lo que habían hecho con él en el pasado.

Pero note cuál fue la reacción de José. Leo en Génesis 45:8 donde dice: “Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.”

Mire el concepto tan claro de las pruebas que tenía José. Todo lo que le sucedió de joven, aunque fueron cosas dolorosas, las pruebas siempre implican adversidad,fueron los peldaños que le condujeron al gran propósito que Dios tenía para él.

Puede ser que este preciso instante Usted esté pasando por pruebas muy difíciles. No se desanime. Al igual que José, considérelas como los peldaños que le conducirán al elevado sitial del propósito de Dios para Usted.

En segundo lugar, las pruebas son la manera para tener un conocimiento más profundo de Dios. Eso fue lo que experimentó Job. Este personaje no era una mala persona. Todo lo contrario, mire el testimonio que la Biblia da de él.

Job 1:1 dice: “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.”

Ya quisiéramos tener un testimonio así. Pero un día, fue probado como ninguno. Observe que las pruebas no son solamente para los que viven en pecado. Los justos también tienen su dosis de sufrimiento. El libro de Job registra que en un solo día perdió todos sus bueyes, todas sus asnas, todos sus criados, todas sus ovejas, todos sus pastores, todos sus camellos y lo que es peor, murieron todos sus hijos, siete varones y tres mujeres.

¿Qué le parece? Poco tiempo más tarde, perdió hasta la salud. Dice la Biblia que fue herido por una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Tenía que pasar sentado en ceniza mientras se rascaba con un tiesto. Sólo le quedaba su esposa. Pero en algún momento ella también le dio la espalda y le dijo: Maldice a Dios y muérete. No fue fácil para Job.

Luchó consigo mismo tratando de entender lo que estaba pasando. Luchó también con Dios, pero finalmente entendió lo que Dios estaba tratando de hacer. Su testimonio aparece en Job 42:5 donde dice: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.”

Con estas palabras, Job estaba diciendo a Dios: antes de la prueba te conocía superficialmente, ahora, después de la prueba te conozco tanto que es como si te estuviera viendo. La prueba para Job fue como colirio a los ojos para aclarar su visión acerca de Dios.

Cuando Job llegó a este punto, Dios restituyó el doble de todo lo que Job tenía. Note lo que dice Job 42:10 “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.”

Dios trae la llaga, pero también la medicina para curar la llaga. ¿Está Usted atravesando por alguna difícil prueba? No se rebele contra Dios. Dios está tratando de enseñarle algo. Trate de aprender lo que Dios quiere enseñarle. Cuando lo haga, Dios mismo se encargará de quitar la prueba.

En tercer lugar, las pruebas son las herramientas que utiliza Dios para perfeccionar nuestro carácter. La paciencia, o la capacidad de soportar adversidad sin desmoronarse, es una cualidad de carácter. Esta virtud se aprende por medio de las pruebas.

Considere lo que dice Santiago 1:2-4 “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. “

La paciencia se alimenta de las pruebas. Dios nos prueba para aprender paciencia. Lo mismo ocurre con la fe. Dios quiere que nuestra fe sea lo más pura posible. Para purificarla, Dios utiliza las pruebas. 1ª Pedro 1:6-7 dice: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”

La fe es preciosa para Dios. Dios utiliza las pruebas para purificar nuestra fe. Así como el joyero calienta el crisol donde coloca el oro, hasta que el oro se funda, de modo que las impurezas, o la escoria ascienda a la superficie y pueda ser detectada y retirada, las pruebas también son el fuego que hace fundir la fe del creyente para que las impurezas de la fe asciendan a la superficie y puedan ser identificadas y retiradas.

Las pruebas nos hacen que manifestemos nuestro verdadero carácter. La mejor ocasión para saber cuán lejos estoy de lo que Dios quiere de mí es cuando soy probado. Allí puedo ver si en mi corazón hay rebeldía o ira, o celos o arrogancia. Las pruebas nos ayudan a purificar nuestro carácter.

En cuarto lugar, las pruebas son las forma de Dios para mantenernos humildes. Nuestra naturaleza pecaminosa nos induce a pensar que somos los mejores, los más importantes. Dios utiliza las pruebas para bajarnos de esa nube rosada y ponernos en nuestro lugar.

Eso es lo que hizo con el apóstol Pablo. 2ª Corintios 12:7 dice: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.”

Las pruebas nos mantienen humildes, las pruebas nos mantienen dependientes de Dios, las pruebas nos hacen caer de rodillas para buscar a Dios. En la comodidad, la voz de Dios es como un leve susurro, pero en la prueba, la voz de Dios es como un fuerte trueno.

En quinto lugar, las pruebas son oportunidades para mostrar el poder de Dios. Si no hubiera pruebas, no habría oportunidades para que Dios manifieste su poder soberano. Eso fue lo que experimentó el apóstol Pedro cuando fue apresado por Herodes y sentenciado a muerte. Gran prueba para Pedro. Pero allí fue cuando Dios manifestó su gran poder.

Hechos 12:6-11 dice: “Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.”

Maravilloso. Dios mostró todo su poder para librar a Pedro de esta prueba. Las pruebas son oportunidades para que Dios muestre su poder. Si Usted está atravesando por alguna difícil prueba, no se desanime. Confíe en Dios y con paciencia espere la manifestación poderosa de Dios para librarle de esa prueba. La vida cristiana no está libre de pruebas. La vida auténticamente cristiana está caracterizada por una buena actitud hacia las pruebas.

Fuente: Tiempos Proféticos 






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